Charlie Ferreira estaba ardiendo, excitado a más no poder. Agarró a Viktor Rom por la cintura, con los ojos desorbitados por la lujuria, y le susurró al oído: "Lo necesito de verdad, Viktor. Muchas pollas. Grandes. Lléname".
Viktor sonrió, amando la codicia. Envió un mensaje a sus amigos Paolo y Luka, dos alfas musculosos y bien dotados listos para la acción. Llegaron rápidamente, con las pollas ya estiradas en sus vaqueros.
Los cuatro se desnudaron en el salón. Charlie se arrodilla primero y se turna para chupar la gruesa verga de Viktor, luego la de Paolo y el monstruo venoso de Luka, atragantándose, babeando y pidiendo más.
Se dirigieron al dormitorio. Viktor inclinó a Charlie sobre la cama, abriéndolo bien mientras Paolo y Luka se acariciaban con virilidad. Viktor empieza por penetrarlo con crudeza, amasándolo para flexibilizarlo. Luego vino el verdadero placer: la doble penetración. Viktor se echó hacia atrás, tirando de Charlie sobre su polla como un vaquero invertido. Paolo se adelantó, deslizándose junto a Viktor: dos pollas enormes que estiraban el agujero de Charlie hasta el límite. Charlie gimió, su cuerpo tembló mientras los dos empujaban al ritmo, ensanchándolo.
Luka se turnó en la boca de Charlie, follándole la cara mientras los otros dos se pegaban a su culo. Se turnaron, cada uno cogiendo un trozo, manoseándolo hasta que Charlie no tuvo más que ansias de semen.
Finalmente, los tres se alinearon. Viktor empezó, empujando profundamente y derramando un grueso chorro en su interior. Paolo le siguió, bombeando otra carga caliente en el ya cremoso agujero. Luka acabó con él, gruñendo mientras follaba a Charlie por última vez, con el semen desbordándose y goteando por sus muslos.
Charlie estaba saciado, con el culo abierto, lleno hasta el borde, completamente satisfecho.