Luka sale a la terraza y sus ojos se clavan en la musculosa figura de Viktor Rom. Sin mediar palabra, agarra el dobladillo de la camisa de Viktor y se la quita, dejando al descubierto su pecho cincelado y sus abdominales perfectos. La voz de Luka es grave y llena de necesidad: "Fóllame fuerte, Viktor. Ahora mismo".
Apenas llegaron dentro. Viktor empujó a Luka contra la pared del dormitorio, arrancándole el resto de la ropa en segundos. Se arrodilló, separó las mejillas de Luka y enterró la cara en aquel apretado agujero, besándolo profundamente con la lengua, abriéndolo empapado y húmedo mientras Luka gemía y empujaba pidiendo más.
Cuando Luka se estremeció y goteó, Viktor se levantó, alineó su gruesa y palpitante polla y se la metió sin más lubricante que la saliva. La penetró con golpes largos y brutales que abrieron a Luka de par en par, haciéndole jadear y agarrarse a las sábanas. Viktor le agarraba las caderas, aprovechando cada centímetro cuadrado, haciendo que aquel culo se estremeciera.
Luka se lo tragaba todo, atrayéndolo con cada embestida. Los cojones de Viktor se tensaron y, con un gruñido profundo, se hundió hasta la empuñadura y descargó, inundando las entrañas de Luka con esperma espesa y caliente. Pulso tras pulso, la penetró profundamente, llenando aquel húmedo agujero hasta que rebosó y corrió por los muslos de Luka.
Viktor se quedó dentro un momento más, apretando lentamente, asegurándose de que cada gota quedara enterrada.