Adrian estaba en la cocina, explorando con curiosidad la zona, cuando Viktor Rom apareció de repente detrás de él. Al ver el culo de Adrian, Viktor se empalmó de inmediato. Sin mediar palabra, sacó su gruesa polla y la apuntó directamente a la boca de Adrian. Adrian se arrodilló y se la chupó con avidez.
Unos minutos más tarde, Adrián estaba tan excitado que se subió a la encimera y levantó ambas piernas, dejando al descubierto su apretado agujero. Viktor no dudó: se lanzó de cabeza sobre Adrián, follándole el culo con largos golpes de lomo. El placer era demasiado grande